Pero hay algo que me mantiene ocupado durante los trayectos escuela-casa con mayor frecuencia:
- ¿por qué no tenemos la cabeza acomodada de forma perpendicular al cuello? (o dicho de otro modo... por que los ojos no están paralelos al cuello?)
- ¿Por qué no tenemos un mecanismo de depuración?
El segundo punto, para mí reviste de una importancia capital y obvia: Si pudieramos detenernos de cuando en cuando para ver si encontramos el "bicho" que nos está impidiendo lograr nuestros objetivos (de diseño) la vida sería la onda. Algo así como poder suspender nuestro ritmo natural y encontrar ese lugar donde las cosas están fallando: una función que no se ejecuta, una entrada incorrecta, un proceso que tarda demasíado. Así por ejemplo, ir al doctor, sería una tarea INCLUSO agradable, porque el "platicar con el médico" no estaría mal visto, dado que su trabajo sería mucho más sencillo.
Coraje. Coraje.
(tal vez el no poder conducir todavía me tiene así de enojado, tal vez)

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