viernes, 14 de noviembre de 2008

l'anotation de-de-bug

Si contara que no me siento consternado por mi creciente número de años de vida acumulados, estaría mintiendo.
Pero hay algo que me mantiene ocupado durante los trayectos escuela-casa con mayor frecuencia:
  1. ¿por qué no tenemos la cabeza acomodada de forma perpendicular al cuello? (o dicho de otro modo... por que los ojos no están paralelos al cuello?)
  2. ¿Por qué no tenemos un mecanismo de depuración?
El primer punto, es una consecuencia de unas pequeñas vacaciones que me tomé un día en Playa del Carmen hace varios años. Durante dicho evento, tuve oportunidad de relajarme y llegué a la conclusión, de que el solo hecho de preguntarse el por qué de la configuración de nuestro cuerpo es tal cual es, es un símbolo de mi ñoñez absoluta y de mi claras tendencias "informaticidas". Hago referencia al momento histórico en el que la pregunta me surgió, para no confundir las tendencias con otras de tipo "investigaticidas" que podrían ser sugeridas como las que me aquejan actualmente.
El segundo punto, para mí reviste de una importancia capital y obvia: Si pudieramos detenernos de cuando en cuando para ver si encontramos el "bicho" que nos está impidiendo lograr nuestros objetivos (de diseño) la vida sería la onda. Algo así como poder suspender nuestro ritmo natural y encontrar ese lugar donde las cosas están fallando: una función que no se ejecuta, una entrada incorrecta, un proceso que tarda demasíado. Así por ejemplo, ir al doctor, sería una tarea INCLUSO agradable, porque el "platicar con el médico" no estaría mal visto, dado que su trabajo sería mucho más sencillo.

Coraje. Coraje.

(tal vez el no poder conducir todavía me tiene así de enojado, tal vez)

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