

Eso fue lo que me dijo el gentil vecino de enfrente, que cansado de escuchar a la Aurora intentar prender su carro por las mañanas, se ofreció a repararlo. En efecto, hubo que cambiar las bujías y casi todo el distribuidor.
Cabe destacar, que el horario de trabajo del vecino, es semi-nocturno, así que hay días, que llega de trabajar a las 2 de la mañana, y pues... encima de la chamba, chutarte un twingo que no quiere arrancar, hasta que le aceleras bieeeen no ha de ser fácil.
Con esto, queda probado una vez más, que no soy tan informático finalmente. Entre todas las labores manuales que he hecho desde que llegué a Francia, esta ha sido la que me ha dado más pena reconocer que solo tenía "idea" de lo que había que hacer. En realidad, el vecino andaba haciendo reparaciones de "bricolage" él mismo en su garage, cuando vió que yo había abierto el cofre del twingo para ps ... no sé, buscar la pieza que me iba a gritar "aquí wey, yo soy la que no te deja prender bien el carro ". El gentil Jean-Pierre (conocido por los primos de la cuadra, como el "John-Peter") incluso me llevó en su carro a comprar las piezas.

1 comentario:
Y claro, que es más complicado no parecer "nulo" para la mecánica automotriz, cuando tiene uno los ojos cerrados frente al motor ...
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